La adolescencia es una etapa de muchos cambios, tanto físicos como psíquicos, en donde se empieza a forjar la personalidad y se pone en juego la identidad, lo que nos gusta y lo que no.
En la adolescencia las metas no estan claras, es una etapa de búsqueda permanente, no sabemos muy bien qué rumbo tomar, pero lo que sí tenemos claro es la fuerza y la perseverancia para encontrar lo que queremos.
En esta edad aparecen muchas cosas juntas, los primeros amores y desamores, las amistades, los grupos de pertenencia, la confianza en uno mismo, los miedos, etc.
Sentimos que somos grandes pero a la vez chicos, super poderosos y frágiles, estamos trsites o alegres, no hay matices, todo es blanco o negro.
Sentimos que somos chicos enfrascados en un cuerpo de adulto, y que nadie nos entiende, que nadie siente lo que nosotros sentimos.
A la vez nuestro cuerpo cambia y nos exige cosas nuevas que no conocemos.
Con todo esto, cómo no sentirse como un barco a la deriva en medio de una tormenta?
BUENAS NOTICIAS!!! Aunque parezca increíble, esto también pasará, y es parte de la vida. Está en nosotros aprender a crecer y encontrar la mejor manera de atravesar esta hermosa etapa y poder disfrutarla.
Queremos que sepas que nosotros también pasamos por lo mismo, y por eso entendemos qué se siente ser un adolescente.
Si querés tener un espacio en donde puedas compartir y ser escuchado en grupo con chicos de tu misma edad, te invitamos a nuestras charlas.
Si te interesa nuestra propuesta, comunicate con nosotros a:
psicologas_uba@hotmail.com
Te esperamos!!
Lic. Viviana Britez
Lic. Lucía Di Fazio.
Equipo de profesionales graduados en la Universidad de Buenos Aires. Asistencia psicológica a Niños, Adolescentes y Adultos. Terapia Individual y de Pareja.
viernes, 30 de marzo de 2012
martes, 6 de marzo de 2012
miércoles, 22 de febrero de 2012
martes, 14 de febrero de 2012
¿Qué es el estrés?
El estrés me va a matar, ¡necesito vacaciones!; ¡debés estar estresado! no te preocupes; ¡Estoy estresado, no doy más! este laburo me va a matar!.
Cuántas veces habremos escuchado este tipo de frases, cientos e incluso nosotros mismos se las hemos dicho a alguien, el estrés pareciera ser la causa de todos nuestros males, el tránsito, las presiones en el trabajo, nuestra pareja que nos pide compartir más tiempo o nos dice que no la escuchamos, los amigos que también siempre algo piden, la gente en la calle cada más agresiva, la inseguridad que vivimos, es demasiado... pero ¿De qué hablamos cuándo hablamos de estrés?
El estrés es una reacción fisiólogica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante.
El estrés es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia, cuando esta respuesta natural se da en exceso se produce una sobrecarga de tensión que repercute en el organismo y provoca la aparición de enfermedades que impiden el normal funcionamiento del cuerpo humano.
La patología de la cual hablamos, el estrés, es muy frecuente en el ámbito laboral, sobre todo en puestos jerárquicos que requieren mayor exigencia y dedicación.
Se manifiesta corporalmente mediante taquicardia, liberación de adrenalina y noradrenalina, y el aumento en sangre de glucosa. Estos mecanismos los desarrolla el organismo para aumentar las probabilidades de supervivencia frente a una amenaza a corto plazo. A medio plazo este estado de alerta sostenido desgasta las reservas del organismo y puede producir ansiedad, depresión, insomnio, trastornos de atención, etc.
Los factores que desencadenan el estrés se llaman estresores o factores estresantes y podemos mencionar entre otros, las situaciones que fuerzan a procesar información rápidamente, estímulos ambientales dañinos, percepción de amenaza, aislamiento, presión grupal y frustración.
Considero que los factores estresantes que mayor predominio tienen son la presión grupal, sobre todo la presión que puede ejercer un grupo de trabajo y la frustración. Cuando nos encontramos trabajando en un ambiente donde recibimos presiones constantes para trabajar cada vez más rápido, donde se da la lucha eterna entre producir cada vez más en el menor tiempo posible y generando las máximas ganancias, o cuando debemos trabajar llevando a cabo alguna actividad que no es la que más nos satisface, nos sentimos frustrados e impotentes por no poder cambiar la situación o por no saber cómo manejarla y es así como llegamos a estresarnos. También podemos recibir presiones desde el grupo familiar, o del grupo de pares e incluso nuestras parejas también pueden hacer que nos sintamos presionados.
Habrá que evaluar la situación, a veces es muy difícil dejar un trabajo porque hay cuestiones económicas que nos impiden renunciar a un puesto laboral, pero tampoco podemos darnos por vencidos, entonces si no podemos cambiar de trabajo habrá que encontrar la manera de que las presiones laborales nos afecten lo menos posible.
Siempre es bueno encontrar algún lugar donde podamos descargar nuestras frustraciones para no llegar a padecer el estrés como patología, algunos lo hacen a través de una psicoterapia, otros haciendo algún deporte, o a través de la música.
Lic. Lucía Di Fazio
jueves, 12 de enero de 2012
Comenzar el cambio...
Empieza un nuevo año, y como todo comienzo, es un buen momento para pensar y reflexionar acerca de aquellas cosas que nos preocupan o que nos gustaria lograr, y que solemos aplazar por un motivo u otro.
Quizas este es el momento para plantearse la posibilidad de empezar un tratamiento, de buscar un espacio donde se abra lugar a la palabra y a la búsqueda de respuestas a aquellas cuestiones que nos aquejan.
No es necesario llegar a un punto límite o de desborde para acudir a un psicólogo; la terapia no solo sirve para tratar problemas urgentes, sino que tambien brinda un espacio para que el paciente se sienta libre de expresar sus sentimientos, sus ideas, y cuestionarse sobre sus propios pensamientos.
El cambio comienza y depende de nosotros. En nosotros esta la decisión de buscarlo y salir de esa posición que nos incomoda.
Los invitamos a transitar este nuevo camino.
Lic. Lucía Di Fazio
Lic. Viviana Britez
sábado, 10 de diciembre de 2011
El Duelo
El duelo es un trabajo psíquico que se pone en funcionamiento cuando perdemos algo o alguien que ocupa el lugar del ideal de la persona.
Puede ser la pérdida de un amor, de un ser querido, como también de un ideal, de una posición económica, un trabajo.
El duelo es un proceso interno, penoso, que lleva tiempo superarlo. Podríamos hablar de una primera etapa, que es la de pérdida propiamente dicha, en la cual el sujeto no puede asimilar la falta del objeto. Es necesario que la libido puesta en esa persona o ideal que ya no está sea dirigida hacia nuevos objetos. Sin embargo, esto conlleva un gasto de tiempo y energía que el sujeto tendrá que atravesar.
En una segunda etapa, el trabajo del duelo absorbe al yo, el sujeto se encuentra inhibido, pierde el interés por las cosas, se siente vacío, y lo único que ocupa lugar en su mente es el recuerdo de aquello perdido.
Si bien en este momento, el sujeto esta desanimado, desinteresado, abatido, es necesario que cuente con el apoyo de su entorno, amigos y familia.
En una tercer etapa, el proceso de duelo se va atravesando gradualmente, la libido puesta en el objeto perdido debe redirigirse hacia nuevos objetos.
Este trabajo es el más difícil y el que requiere mayor tiempo pero es necesario llevarlo a cabo para que el sujeto pueda disponer de su libido y de esa manera investir nuevos objetos, realizar nuevos proyectos y continuar con su vida.
Si bien, este es un proceso que todos atravesamos alguna vez en nuestras vidas, y que se puede pedir asistencia psicológica desde el principio es imprescindible contar con apoyo terapéutico cuando el sujeto queda detenido en la segunda etapa del proceso de duelo, es decir, cuando ha perdido el interés por la vida, y solo puede pensar en el objeto que perdió; aquí estaríamos en presencia de un duelo patológico, o melancolía, lo que actualmente se conoce como depresión.
El trabajo del terapeuta es apoyar, sostener al paciente, escuchar,permitir que hable todo el tiempo que crea necesario de su perdida, ya que esta es la única manera de desinvestir al objeto perdido e investir nuevos.
Es necesario remarcar que el proceso de duelo es un proceso normal, que cada uno lo va a atravesar a su manera, y en un tiempo diferente. No se puede hablar de una regla general, pero estimamos que un duelo normal no debe llevar mas de un año.
En estos casos la tarea del terapeuta, es ayudar al paciente a desplegar todos sus recursos para que al final del proceso pueda disponer de su energía e interés y pueda seguir con entusiasmo el curso de su vida.
Lic. Lucía Di Fazio
Lic. Viviana Britez
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